Ojo seco

Información sobre sus causas, síntomas y cuidado

El síndrome de ojo seco es un problema muy común en la sociedad actual. Se produce cuando existe una cantidad insuficiente de lágrima o cuando esta no tiene la calidad necesaria para lubricar correctamente la superficie ocular.

Este trastorno, si no se trata a tiempo y adecuadamente, puede llegar a producir irritaciones y abrasiones en la córnea. El síndrome de Sjögren es una de las posibles causas del ojo seco, pero no todos los casos de ojo seco están relacionados con esta enfermedad.

Anteriormente afectaba principalmente a personas mayores de 40 años, pero actualmente también aparece en edades más tempranas debido al uso prolongado de pantallas de ordenador, portátiles, tabletas y teléfonos móviles, así como al uso de aire acondicionado, calefacción o a la contaminación.

El ojo seco puede provocar ardor, enrojecimiento ocular, fatiga visual, dolores de cabeza y una mayor vulnerabilidad frente a bacterias y otros agentes externos, al verse reducida la protección que proporciona la lágrima sobre la córnea.

Síntomas del ojo seco

  • Sensación de tener arenilla en la superficie de los ojos.
  • Molestias al cerrar los párpados.
  • Visión borrosa.
  • Sensibilidad especial a la luz.
  • Picor, escozor y enrojecimiento ocular.
  • Sensibilidad a las corrientes de aire que rozan la córnea.

Causas del ojo seco

Falta de secreción acuosa

Puede deberse al síndrome de Sjögren, que es un trastorno autoinmunitario, a una baja secreción lagrimal, a la obstrucción del conducto de la glándula lagrimal o al consumo de determinados medicamentos.

Ojo seco evaporativo

En el borde de los párpados existen unas glándulas que producen sustancias grasas necesarias para reducir la evaporación de la lágrima y mantener lubricada la superficie ocular.

El ojo seco evaporativo puede estar relacionado con:

  • Alteraciones en las glándulas de los párpados.
  • Problemas en el cierre completo de los párpados.
  • Baja frecuencia de parpadeo, ocasionada frecuentemente por fijar durante mucho tiempo la visión en pantallas.
  • Consumo de determinados medicamentos.
  • Falta de vitamina A.
  • Uso frecuente de gotas oftálmicas con conservantes.
  • Uso de lentes de contacto.
  • Enfermedades oculares como alergias, conjuntivitis o blefaritis.
  • Trabajo o permanencia en ambientes secos provocados por aire acondicionado o calefacción.

Las intervenciones quirúrgicas sobre el globo ocular también pueden provocar temporalmente una disminución de la lágrima.

Tratamiento del ojo seco

Gotas humectantes

La instilación de gotas humectantes es uno de los tratamientos más habituales. Dependiendo de cada caso, pueden recomendarse lágrimas artificiales sin conservantes y con componentes que ayuden a retener el agua, como el ácido hialurónico.

Existen diferentes tipos de gotas según su composición y capacidad de hidratación, por lo que es importante utilizar las más adecuadas para cada persona siguiendo la recomendación de un profesional.

Alimentación

Siempre que no exista una intolerancia o contraindicación, puede ser beneficioso consumir alimentos que contengan ácidos grasos omega 3 y omega 6, como:

  • Atún.
  • Salmón.
  • Sardinas.
  • Caballa.
  • Bacalao.
  • Arenque.
  • Anchoas y boquerones.
  • Semillas de cáñamo, lino o chía.
  • Nueces.
  • Soja.
  • Coles de Bruselas.

El espino amarillo contiene aceite rico en omega 7. Esta sustancia ayuda a nutrir, hidratar y proteger las mucosas, aunque cualquier complemento debe utilizarse bajo la recomendación de un profesional sanitario.

Estos alimentos pueden contribuir a reducir la inflamación y favorecer una composición más saludable de las secreciones grasas del organismo.

Alimentos ricos en vitamina A

Huevos, hígado, leche, queso, zanahoria, brócoli, batata, col rizada, espinacas, calabaza, melón, mango, papaya y acelgas.

La vitamina A contribuye al mantenimiento de las membranas oculares y ayuda a la retina a adaptarse a condiciones de poca luz.

Alimentos ricos en vitaminas del grupo B

Levadura, pistachos, huevos, queso, pescado azul, carne y guisantes.

Las vitaminas B1, B2, B6 y B12 participan en diferentes funciones relacionadas con el sistema nervioso y el mantenimiento de los tejidos.

Alimentos ricos en potasio y zinc

Potasio: aguacates, higos, plátanos, dátiles, pasas y almendras.

El potasio ayuda a mantener el equilibrio de líquidos en las células y participa en el funcionamiento normal de la circulación sanguínea.

Zinc: ostras, semillas de calabaza, setas, pavo, garbanzos y germen de trigo.

El zinc participa en el metabolismo de la vitamina A y contribuye al mantenimiento normal de la visión.

Hábitos saludables diarios

  • Colocar compresas de agua tibia sobre los ojos para favorecer la liberación de las secreciones grasas de las glándulas de los párpados.
  • Mantenerse correctamente hidratado bebiendo agua y otros líquidos.
  • Limpiar los párpados suavemente con una toalla limpia y agua tibia, siguiendo las indicaciones de un profesional.
  • Utilizar un humidificador para aumentar el nivel de humedad del aire en el hogar.
  • Tomar complementos específicos únicamente bajo recomendación profesional.
  • Limitar el tiempo de exposición continuada a pantallas digitales.
  • Realizar descansos periódicos y parpadear conscientemente durante el uso de pantallas.

Si con estas pautas resulta difícil controlar los síntomas del ojo seco, es recomendable consultar con un óptico-optometrista u oftalmólogo para valorar el caso y establecer el tratamiento más adecuado.

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