Visión y riesgo de Alzheimer
Corregir la vista podría contribuir a reducir determinados factores de riesgo
¿Corregir la vista podría reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer?
Investigaciones recientes revelan un vínculo entre la pérdida visual y la demencia.
Si has estado postergando una operación de cataratas o has retrasado la adquisición de unas gafas nuevas, existe un motivo adicional para reconsiderarlo: la corrección de la vista podría ayudar a reducir determinados factores relacionados con la demencia y la enfermedad de Alzheimer, el tipo más frecuente de demencia.
En los últimos años, los investigadores han descubierto una correlación entre la discapacidad visual y la demencia. Aunque los estudios no han demostrado que los problemas de visión causen demencia, ni que la demencia provoque necesariamente problemas visuales, sí indican que existe un vínculo entre el tratamiento de determinados problemas de visión y una posible reducción del riesgo de padecer, a largo plazo, dificultades relacionadas con la memoria y las capacidades cognitivas.
Jennifer Deal, investigadora de salud pública especializada en demencia y deterioro cognitivo en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, señala que este asunto es importante porque plantea la posibilidad de actuar sobre un problema que afecta especialmente a las personas de edad avanzada.
Los tratamientos disponibles para la enfermedad de Alzheimer presentan limitaciones. Por ello, numerosos profesionales de la salud pública han centrado su atención en los denominados factores de riesgo modificables, es decir, aspectos sobre los que se puede actuar para intentar prevenir o retrasar el deterioro cognitivo.
A partir de las investigaciones realizadas, algunos expertos consideran que se debería prestar una mayor atención a la pérdida de visión no tratada como posible factor de riesgo modificable relacionado con la demencia.
Muchos problemas visuales en personas mayores pueden corregirse o mejorarse mediante el uso de unas gafas adecuadas, revisiones visuales periódicas o intervenciones como la operación de cataratas.
Willa Brenowitz, epidemióloga de la Universidad de California en San Francisco, destaca que el tratamiento de la pérdida visual puede mejorar la calidad de vida de las personas mayores y que esta mejora podría contribuir a prevenir o retrasar determinados problemas relacionados con el deterioro cognitivo.
Vínculo entre la pérdida visual y la demencia
La posibilidad de que un problema sensorial contribuya al desarrollo de la demencia no es nueva. La relación entre la pérdida auditiva y los problemas cognitivos se estudia desde hace tiempo, y la pérdida auditiva se considera uno de los principales factores de riesgo modificables relacionados con la demencia.
En el caso de la visión, los investigadores continúan estudiando los mecanismos que podrían explicar esta relación. Una visión deficiente puede reducir la autonomía, limitar las actividades sociales, dificultar la lectura y disminuir la estimulación cognitiva.
Por tanto, aunque corregir un problema visual no garantiza la prevención de la demencia o de la enfermedad de Alzheimer, mantener una buena salud visual puede favorecer la autonomía, la actividad diaria y la calidad de vida.
Es recomendable realizar revisiones visuales periódicas y consultar con un óptico-optometrista u oftalmólogo ante cualquier pérdida de visión, dificultad para leer, visión borrosa o cambio significativo en la capacidad visual.
Artículo basado en información publicada por AARP.